Solemos escuchar que la música es el arte de producir y de combinar los sonidos de una
manera tan agradable que sus modulaciones conmueven el alma.
Ahora bien, por qué hablamos de Pitágoras.
Sin dudas, Pitágoras es considerado el matemático más
importante de la historia. La palabra matemáticas proviene
del término griego Mathema, que significa conocimiento. Los pitagóricos
dividieron esta ciencia en cuatro ramas: aritmética,
geometría, astronomía y música, constituyendo
la esencia del conocimiento.
Buscaba unificar los fenómenos del mundo físico y del
mundo espiritual en términos de números. Estudió la naturaleza de los sonidos
musicales, y encontró que la música griega era esencialmente melódica más que
armónica.
Descubrió que existía una relación numérica entre
tonos que sonaban armónicos y fue el primero en darse cuenta de que la música,
siendo uno de los medios esenciales de comunicación y placer, podía ser medida
por medio de razones de enteros.
Hoy podemos
afirmar que el sonido producido al tocar una cuerda depende de la longitud,
grosor y tensión de la misma, y que cualquier cambio afectará la frecuencia de
vibración de la cuerda. Lo que Pitágoras descubrió es que al dividir la cuerda
en ciertas proporciones era capaz de producir sonidos placenteros al oído. Eso lograba
confirmar su teoría, números y belleza eran uno. El mundo físico y el emocional
se podían describir con números sencillos y existía una relación armónica entre
todos los fenómenos perceptibles.
Pitágoras encontró que al dividir una cuerda a la mitad producía un sonido que era una octava más agudo que el original (Do al Do superior); que cuando la razón era 2:3 se producía una quinta (la distancia de Do a Sol) y que otras razones sencillas producían sonidos agradables.
Pitágoras encontró que al dividir una cuerda a la mitad producía un sonido que era una octava más agudo que el original (Do al Do superior); que cuando la razón era 2:3 se producía una quinta (la distancia de Do a Sol) y que otras razones sencillas producían sonidos agradables.
Posteriormente desarrolló toda una cosmología
basada en los números y en la música. El cosmos estaba compuesto de nueve capas
o esferas cada una de las cuales correspondía a un astro, tierra, luna, sol, los
cinco planetas hasta entonces conocidos y la esfera de las estrellas fijas, más
otra esfera añadida, la "anti-Tierra", necesaria para cuadrar las
cuentas y dar sentido al 'tetrakto', aunque esta esfera era puramente
inventada. Cada una de las esferas emitía su propia música, su particular
tonalidad a medida que giraban alrededor de la Tierra, conformando la "música de las esferas".

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